El desencanto y la destrucción
Hace ocho décadas, unos políticos de distinto signo, alarmados por un mundo destrozado por dos guerras terribles, tan cargados de dolor como de esperanza pensaron que era posible hacer algo para evitar una tercera y definitiva. Einstein dijo que “si hay una tercera guerra mundial, la cuarta será a pedradas”. En la Europa de los años cuarenta, esos políticos que soñaban con una Europa fuerte, unida, libre y próspera pusieron en marcha una utopía: un mundo sin guerras que respetara e hiciera respetar los derechos de todos. De ellos y de Eleanor Roosevelt nació una de las declaraciones capaces de cambiar el mundo: la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Y también nació una Europa nueva, capaz de parar las guerras, desde el germen de la unidad y la cooperación y un nuevo orden internacional, cargado de defectos, pero efectivo. Paul Hernry Spaak dijo que “la realidad de mañana es tan importante como la de hoy y el que no sueña no construirá nunca nada que sea........
