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Mi madre y el cuco, y otras aves

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22.03.2026

Martín se llamaba el cuco de Álvaro Cunqueiro y con él tenía conversaciones fantásticas. El ave ya anda por aquí. Mi madre era muy de la primavera. Para ella comenzaba ya en diciembre, por Santa Lucía. A fin de cuentas, ahí “devece a noite e medra o día” y ese era uno de los síntomas de que el invierno sería breve. Tenía otras sentencias, como que por Navidad el día avanzaba al paso de una gallina o que en febrero, por San Blas, “hora y media más”.

En enero ya esperaba por la floración de las mimosas, pero cuando mi madre sublimaba la primavera era bien entrado marzo, quizá abril, con la llegada del cuco, uno de sus embajadores. Hacía años que se sentía burlada por el pájaro, que no lo oía con claridad, pero ella lo atribuía a cualquier cosa menos a su pérdida auditiva. No escuchar el monótono cántico del ave no le hacía presagiar nada bueno y tiraba de refranero: “Si entre marzo e abril o cuco non ven ou o cuco morreu o veu o fin”.

Mi madre estaba fascinada con la primavera y el canto del cuco. Este guardó un minuto de silencio a su muerte

Se quedaba contrariada cuando yo le decía que el cuco ya cantaba, que lo había escuchado con claridad. “¿Seguro?”, me preguntaba. Totalmente, mamá. Se tuvo que contentar con mi narración porque nunca más lo escuchó. Fue por finales de marzo y comienzos de abril cuando un proceso de salud le llevó al hospital. No era la primera vez que entraba por urgencias, pero intuí su sospecha de que no habría puertas giratorias. Durante unos días pensé que la falta de su sonrisa sería como un eclipse pasajero. Solo hubo un único destello. Marchaba de casa una mañana para estar con........

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