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La izquierda y la desmesura de los ayatolás

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12.03.2026

Irán es una nación estratégica en el convulso orden internacional. La importancia de su emplazamiento, sus enormes yacimientos, el influjo que ejerce sobre las naciones próximas, su capacidad para mover hilos en otras aparentemente en las antípodas ideológicas y su destreza a la hora de formar y exportar terroristas explican en parte la intervención de Estados Unidos e Israel para derrocar a los ayatolás, y el impacto de la contienda en la frágil economía, con el encarecimiento del petróleo y el gas. Dada su extensa historia, intentar comprender sin sesgos lo que allí sucede no es sencillo. Varias películas proyectadas en diferentes plataformas pueden dar una idea de las penurias que sufre allí una población oprimida por décadas de dictadura laica y teocrática, y resultan hasta cierto punto premonitorias de la crisis que se ha precipitado ya. «The Seed of the Sacred Fig», comercializada en España como «La semilla de la higuera sagrada» y Premio Especial del Jurado de Cannes, es una de ellas. Su director, Mohammad Rasolouf, tuvo que huir del país tras ser condenado a ocho años de prisión y flagelación por su cine político. También es aconsejable, mucho, «Leer "Lolita" en Teherán». No son las únicas, pero retratan a la perfección los resortes de un Estado opresor que está muy lejos de merecer silencios cómplices y hasta apoyos explícitos como los recibidos de la ultraizquierda en nuestro país. Respecto a las novelas, también hay varias perfectamente descriptivas del origen de un totalitarismo de tintes religiosos que, en realidad, tiene muchos ribetes de corte comunista. En «Viajes con Herodoto», Ryszard Kapuscinski nos ofrece loables pinceladas de la Persia pasada, pero la obra cumbre para saber de primera mano la génesis de lo que luego llegó es «El Sha o la desmesura del poder». En este libro, el genial escritor y periodista polaco describe las causas de la caída del monarca Reza Pahlevi, que hizo amago de rescatar a un país sepultado por unas costumbres semifeudales mientras se enriquecía con las manos llenas. El pueblo oprimido estalló y de esa revolución sacaron tajada los ayatolás, que prometieron una vuelta a un islam casi primigenio, con Jomeini a la cabeza, con el auxilio inicial de los comunistas. ¿Recuerdan el movimiento de los indignados y la llegada posterior a los cenáculos del poder de la izquierda más radical y recalcitrante en España? Pues algo parecido ocurrió en Irán, pero a mucha mayor escala, de forma sangrienta y sin la Unión Europea de por medio. Kapuscinski escribe magistralmente que «toda revolución viene precedida por un estado de agotamiento general y se desarrolla en un marco de agresividad exasperada. El poder no soporta al pueblo que lo irrita y el pueblo no aguanta al poder al que detesta. El poder ha perdido ya toda la confianza y tiene las manos vacías; el pueblo ha perdido los restos de su paciencia y aprieta los puños… La descarga se acerca. Lo notamos». Un buen aviso para navegantes que enseña que, a la postre, es el poder el que provoca con su impunidad la revolución. De esta revolución de la que se aprovechan los ayatolás nos da cuenta también Parinoush Saniee en «El libro de mi destino», una novela excepcional que describe de lo que son capaces los dictadores, los ayatolás y los propios comunistas. No me gustaría pasar por alto una obra de Javier Reverte en la que relata un viaje personal por el país, y que también es imprescindible para cuando se pueda viajar a la zona: «La frontera invisible».


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