Por Ross Barrantes / La defensa como arma de violencia
En enero de 2026, tres futbolistas peruanos fueron acusados de violación sexual, que se convirtió en algo peor: una demostración pública de cómo la profesión jurídica, en manos de abogados sin ética, se transforma en instrumento de violencia institucionalizada contra víctimas. Los reportes de medios documentan la estrategia defensiva: no una defensa técnica legítima que cuestione pruebas, sino un ataque sistemático, planificado y público contra la víctima. Los abogados atacaron, la vida sexual de la víctima (relaciones previas, conocidos, hábitos) , consumo de alcohol la noche del incidente, apariencia física y forma de vestirse; ninguno de estos elementos es legalmente relevante para establecer si ocurrió violación. Pero todos son efectivos para una cosa: destruir su credibilidad ante la opinión pública.
Pregunta incómoda: ¿Qué relevancia jurídica tiene qué ropa llevaba una mujer para determinar si fue violada? Respuesta: ninguna. Lo que hay aquí es aplicación deliberada de un prejuicio (la mujer «provocó» el........
