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La república del simulacro

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thursday

Existe una diferencia entre mentir y simular. El mentiroso conoce la verdad y la oculta. El simulador produce una realidad que reemplaza a la verdad y, con el tiempo, ni él mismo recuerda qué había antes.

En la Bolivia de hoy, la tentación de buscar un culpable en la superficie del juego de poder es ingenua; el patrón es demasiado exacto para ser personal. No es que el país elija mal a sus gobernantes. Es que el cargo mismo se ha convertido en un significante vacío, una posición que el sistema llena y vacía cíclicamente, independientemente de quien la ocupe.

El presidente no gobierna: representa la imagen del gobierno. La oposición no transforma: representa la imagen de la resistencia. Y los sectores que bloquean las calles no revolucionan nada:........

© La Razón