‘Cuando todo esto pase’
Un café. Una cerveza. Una ida a bolichear. Durante la pandemia, utilizamos esta frase para ponernos pequeñas metas de socialización con los cercanos. Era obvio, el mandato de distancia social hacía que la recomendación de sentido común fuera evitar las reuniones. Sirvió también, lastimosamente, para no pagar deudas, para evitar compromisos y para posponer obligaciones formales.
Lastimosamente, más temprano que tarde, nos vimos envueltos en otra crisis, esta vez no sanitaria, sino política. Por las promesas incumplidas del gobierno (por favor, ¡la gestión solo tenía seis meses!) el grupo que perdió el poder en las elecciones del año pasado decidió que paralizaba el país, mataba a la economía y exigía la renuncia del presidente, con la ayuda de los violentos que siempre se prestan a ello y su eterna carne de cañón: los más humildes, los que por 300 pesos al día (100 cuando agarraban a los micro distribuidores y no alcanzaba) podían sentarse y simplemente no moverse.
Empujar piedras, cavar zanjas, echar tierra, lo que el dirigente de turno........
