Europa ante la pobreza visible: cuando el abandono se vuelve rutina
Para muchos latinoamericanos, Europa todavía es una promesa de orden, bienestar y ausencia de pobreza. Sin embargo, esa imagen idealizada se quiebra al ver que el abandono también forma parte del paisaje europeo. En muchas ciudades, el deterioro social ya no es una excepción. Las personas sin hogar, el consumo de drogas a plena luz del día, la suciedad y los espacios públicos descuidados forman parte de la vida diaria. Se ven, se esquivan y, poco a poco, se terminan aceptando.
Para quienes venimos de países como Perú, esta escena resulta familiar e incómoda. América Latina conoce bien lo que ocurre cuando una sociedad se acostumbra a la precariedad: la miseria deja de causar escándalo y, con el tiempo, también deja de generar presión para cambiar las cosas.
En ciudades como Colonia o Fráncfort, el problema no alcanza la misma dimensión que en América Latina. No se trata de comparar realidades como si fueran iguales. Pero sí existe una dinámica común: la lenta adaptación a situaciones que antes habrían parecido inaceptables. Las estaciones, las plazas y las calles muestran signos visibles de abandono, y la reacción pública parece cada vez más débil.
El problema no son las personas que viven en la calle, el problema es una sociedad que ha aprendido a considerar su abandono como algo normal en el entorno. Es alarmante que alguien pueda estar tirado en la calle y que los transeúntes sigan caminando sin saber, ni siquiera querer saber, si está ebrio,........
