Retiradas a tiempo
Se atribuye a Napoleón la frase que relaciona las retiradas a tiempo con una especie de victoria. Metafóricamente: saber cuándo es aconsejable abandonar una causa perdida o una situación desfavorable, que evite daños mayores.
Siglos antes lo había anticipado Cervantes: «No huye el que se retira –respondió Don Quijote–, porque has de saber, Sancho, que la valentía que no se funda sobre la base de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo. Y así yo confieso que me he retirado, pero no huido, y en esto he imitado a muchos valientes que se han guardado para tiempos mejores» (Capítulo XXVIII). No es un famoso general quien esto dice, aunque sí un experto y sufrido soldado de Infantería, presente en Lepanto, Orán, La Goleta... Aquí aparece también el valor, suficiente para renunciar a aquello que un día nos propusimos como meta; valor junto a lucidez, para retirarse antes de sufrir un desgaste o daño mayor.
Nuestros reglamentos militares contemplan la retirada como una forma de maniobra. El reglamento D-0-0-1, «Doctrina para el empleo táctico de las Armas y Servicios», una especie de «biblia» que se estudia a fondo........
