Bad Bunny, el nacionalismo y el Super Bowl
Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl no fue sólo música: fue política con ritmo.
El espectáculo fue tan controversial como potente. Mientras Donald Trump endurece el lenguaje y la maquinaria xenófoba con políticas que vuelven a tratar la migración como una amenaza, la transmisión más vista del planeta tuvo a un puertorriqueño en el centro del espectáculo nacional estadounidense por excelencia. El imperio celebró, sin quererlo, a una de sus periferias más incómodas.
Ahí está la clave: Puerto Rico no es “extranjero”, pero tampoco es plenamente “adentro” para los Estados Unidos. Sus ciudadanos tienen pasaporte estadounidense, pero no pueden votar para elegir al presidente ni pueden elegir a su gobernante local, pues no son considerados como un estado, sino como un territorio. Los puertoriqueños no son, pero al mismo........
