Lo ínfimo: Encanto y peligro
Un sismógrafo registra cada mínima vibración bajo losas de tierra, callada, a metros o kilómetros de hondura. La detecta previo a ser obvia. Antes de que su elocuencia exija titulares. Los terremotos no crean. Sólo saben de vulgar mala intención: dar un golpe en la mesa, para aplanar colonias o ciudades en segundos. Por contraste, cada reacomodo sutil de la corteza terrestre sugiere una fuerza real, una labor constante y tenue que transforma geografías.
El lugar de lo ínfimo tiene su encanto: ese botón exquisito sobre una prenda inelegante, aquella cebolla oronda, el platito de cerámica que reconfigura la mesa. Lo minúsculo sacude el hastío cotidiano. Victor Serge, poeta y novelista ruso, estuvo preso varias........
