menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Sánchez, estrategia y táctica

7 0
latest

Desengáñense los sufridos alcaldes socialistas de toda España, Sánchez no va a convocar elecciones generales antes de las municipales para no perjudicarles. Demostrado ya sobradamente que no hay terremoto político ni auto o sentencia judicial, ni indigencia parlamentaria, ni situación inconstitucional relacionada con la ausencia de presupuestos que empujen a Pedro Sánchez a un nuevo reparto de cartas vía adelanto electoral y demostrada en consecuencia su intención de apurar la legislatura hasta el último suspiro -si hace falta algo más allá Constitución en mano-, tanto la línea estratégica como la táctica del jefe del ejecutivo para repetir otra «machada» similar a la de julio de 2023 tiene en ambos casos una clara dirección por parte de alguien que sabe lo que quiere y que no es otra cosa que aguantar. En lo relativo a la estrategia la cuestión es clara, de un lado apuntalar la toma de la práctica totalidad de instituciones del estado con vistas a una presencia y permanencia que trascienda incluso a posibles cambios de gobierno, de otro lado, no reparando en la utilización de algunas de esas instituciones -empezando por el Tribunal Constitucional y pasando por el CIS o la radiotelevisión pública- al servicio de los intereses electorales de Sánchez y del PSOE siempre por ese orden.

La otra línea es la táctica en la que el Partido Socialista y el Gobierno son consumados maestros a la hora de gestionar el día a día con una chistera a la que, en ausencia de conejos de peso, siempre se le acaban extrayendo ocurrencias puntuales no exentas de eco mediático (esto la prensa no se lo acaba de hacer mirar). Contra los escándalos varios y las revelaciones de la UCO siempre queda una espantada de Eurovisión, una polémica voluntariosamente traída sobre el cambio de hora o si es preciso -y entraremos al trapo- la tortilla con o sin cebolla. El presidente es ajeno al triste sino de su partido en la lucha por el poder territorial, solo lo ocupa la Moncloa. El primer trimestre de año ya lo ha salvado gracias a Trump y el «no a la guerra» evitando que se hable de otros temas y en el horizonte aguarda el comodín de los difíciles matrimonios autonómicos entre PP y Vox para movilizar a la izquierda perezosa. Sánchez no dará marcha atrás, si acaso media vuelta para avanzar.


© La Razón