Sánchez S.A. - Sociedad Anónima y Sin Alma
Pase el que sigue. Total, ya casi nadie distingue un sobresalto del anterior. Lo reciente: el íntimo amigo de Pedro Sánchez en el PSOE habría usado compañías falsas y testaferros costarricenses para eludir tributos. El ya ex Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional, máximo cargo del Cuerpo bajo este Gobierno, denunciado por una agresión sexual a una subordinada. Un titular desplaza al otro; una acusación borra la memoria de la precedente.
Estamos frente a un método. Aparece un cercano salpicado en un nuevo escándalo, se ensaya la defensa con los voceros de turno, se activa la trinchera y, cuando aún no termina de asentarse el impacto, irrumpe algo nuevo. Se crea una guerra contra enemigos imaginarios, made in Moncloa, y, si no, otro episodio salpica de nuevo al despacho presidencial. Todos montados en una especie de Sánchez S.A. (sociedad anónima y sin alma): no vamos a decir delictiva, pero sí especialista en acumular denuncias y esquivarlas.
Y entonces la pregunta ya no es sobre el caso de turno. ¿Cuánto daño más es posible? ¿Hasta dónde llega el nivel de tolerancia colectiva? Y, sobre todo, ¿qué país está dejando, Presidente?
No lo planteo en clave de simpatía o rechazo personal. No soy español. Vivo y trabajo aquí. Cotizo y pago impuestos. Esa cierta distancia me obliga a mirar menos la batalla diaria y, al no tener derecho a trincheras, observar el trazo grueso. En otros lugares he visto liderazgos........
