Los Reyes de España en Santa María la Mayor en Roma
En la ciudad de Roma están localizadas las 4 únicas basílicas consideradas «mayores» por la Iglesia católica. La primera, por supuesto, es la Basílica de San Pedro en el Estado de la Ciudad del Vaticano –ubicado en la propia Roma–, siendo las otras tres la de San Pablo Extramuros, la de San Juan de Letrán –la catedral de Roma– y Santa María la Mayor. Todas ellas gozan de la condición de «extraterritorialidad» conforme a los «acuerdos lateranenses», firmados entre la Santa Sede y el entonces Reino de Italia el 11 de febrero de 1929, en San Juan de Letrán. Acuerdos por los que se dio fin a la «cuestión romana» producida tras la caída de Roma en 1870, que acabó con los milenarios «Estados pontificios», considerados por la Santa Sede como el «mínimo poder temporal territorial», imprescindible para garantizar la «soberanía espiritual de la Iglesia». La Basílica de Santa María la Mayor mantiene un histórico vínculo con España y la Corona desde hace siglos. Precisamente, la audiencia de anteayer de los Reyes Felipe VI y Letizia con León XIV responde a tratar sobre la anunciada próxima visita del Papa a España entre el 6 y el 12 de junio, con su presencia en Madrid, Barcelona y Canarias. Que ha sido la tercera visita oficial al Vaticano por parte de los Reyes, tras la realizada el 30 de junio de 2014 a Francisco, apenas 11 días después de su coronación –ante las Cortes Generales reunidas en el Palacio del Congreso– y de la efectuada el 18 de mayo del pasado año, para asistir a la misa solemne de comienzo del pontificado de León XIV. Pero anteayer y después de la audiencia papal, los Reyes se desplazaron a la Basílica de Santa María la Mayor para ser investido «protocanónigo honorífico», título que acompaña desde siglos atrás a los monarcas españoles. Su padre y antecesor, el rey emérito D. Juan Carlos I, fue investido con ese título el 10 de febrero de 1977. El artesonado dorado del techo de la Basílica se efectuó con oro traído de América por Cristóbal Colón, y donado por España. Con Felipe IV en 1647, tomó un gran impulso esta relación, hasta el punto de que en el atrio hay una estatua ecuestre suya diseñada por Bernini. Reafirmó este singular vínculo el papa Pío XII con la bula «Hispaniarum fidelitas», que reconoció esa «histórica tradición de devoción de España y su vínculo con Santa María la Mayor». El papa Francisco era un gran devoto de la Virgen en la advocación de dicha basílica, a la que acudía con frecuencia, motivo por el que quiso ser enterrado en ella.
