Incidente religioso en Jerusalén
Anteayer, Domingo de Ramos, día que da comienzo a la Semana Santa, un incidente religioso ocurrido en Jerusalén ha tenido un gran impacto en el mundo católico. La noticia en España ha llevado incluso a que Sánchez -que no acredita especial respeto y sensibilidad por las creencias de los católicos- lo aprovechara para criticar al PM de Israel Netanyahu, tan apreciado por él como es Trump. La noticia fue que la policía israelí había impedido el acceso al Templo del Santo Sepulcro al Cardenal Pizzaballa, el Patriarca Latino de Jerusalén, no pudiendo celebrar allí la Misa en fecha tan reconocida en el calendario litúrgico de la Iglesia católica. El incidente ha provocado, entre otros, la reacción de la PM italiana, Giorgia Meloni, exigiendo una rectificación -y para general sorpresa- también la de Sánchez. Y, en efecto, Netanyahu ha rectificado tan pronto tuvo noticia de lo sucedido, explicando que el motivo del incidente había sido que Irán ha atacado en los últimos días los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas con misiles balísticos. Hasta el punto de que incluso fragmentos de uno de ellos cayeron junto al Santo Sepulcro, por lo que se había pedido a los fieles de todas las religiones monoteístas, cristianos, musulmanes y judíos, que se abstuvieran de acudir a rezar a esos lugares de la Ciudad Vieja de Jerusalén por razones de seguridad.
Ayer, el Primer Ministro israelí anunció públicamente que al tener conocimiento del incidente había dado instrucciones para que se comunicara al Cardenal Patriarca Latino Pizzaballa que tiene garantizado el acceso “pleno e inmediato para acudir cuando desee a la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén”. Ciertamente le podemos aplicar a este suceso el adagio popular de que “no hay mal que por bien no venga”. Por una parte, ha situado como noticia de impacto conocer que los lugares santos de Jerusalén son blanco de los misiles de los ayatolás islámicos. Y que Netanyahu públicamente reitere que la libertad de culto por parte de los fieles de las diferentes religiones monoteístas forma parte del derecho internacional y que es reconocido y garantizado por su gobierno. Derecho internacional que no parece sea respetado de manera similar en la dictadura teocrática de los ayatolás iraníes. En España, Sánchez invocó ese derecho para poner de manifiesto una vez más su enemistad hacia el gobierno de Israel y “su compromiso con la defensa del orden internacional”. No parece que esta reacción suya sea ajena a la próxima visita a España del Papa León XIV. Y tampoco que fuera en Semana Santa, que en España y en especial en Sevilla y toda Andalucía -en precampaña electoral- goza de profunda devoción popular.
