Los testigos de Washington: la palabra negociada
Sin rubor, el gobierno de Estados Unidos ha echado mano durante décadas de delincuentes para perseguir delincuentes. Mediante la figura de los testigos cooperantes —algunos de los cuales terminan bajo protección del gobierno— ha convertido a mafiosos, narcotraficantes, operadores financieros, cómplices e integrantes de organizaciones criminales en sus más escandalosas estrellas ante los tribunales.
Salvatore “Sammy The Bull” Gravano declaró contra John Gotti; antiguos integrantes del Cártel de Sinaloa subieron al estrado contra Joaquín “El Chapo” Guzmán y otros hicieron lo mismo durante el juicio contra Genaro García Luna. Estados Unidos obtuvo información desde las entrañas de las propias organizaciones criminales y la convirtió en una poderosa herramienta de persecución penal.
Nada nuevo pues; son criminales que cruzaron la línea para convertirse en colaboradores del gobierno estadounidense y ayudar a sus fiscales a llevar ante un jurado a quienes alguna vez fueron sus socios, jefes o aliados. A cambio, algunos han recibido beneficios procesales, reducciones de sentencia o incluso protección.
• Cambio de juego en el TEPJF
Otros han sido incorporados al Witness Security Program (WITSEC), que puede ofrecer seguridad, reubicación, asistencia económica temporal, apoyo para conseguir empleo y, bajo determinadas circunstancias, una nueva identidad. Pero este tema y esta figura adquiere hoy una dimensión que rebasa los tribunales y abre muchas, enormes, suspicacias.
Sobre todo cuando desde la Casa Blanca se fortalece una narrativa contra México sembrada por el presidente Donald Trump, o se filtra información........
