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Una política de tramposos, envidiosos y farsantes

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28.03.2026

Es curioso ver con qué poco se anima la izquierda política y mediática. En este caso se trata de un cambio en el gobierno socialista comunista que entraba dentro de lo previsible. Sánchez no se ha sacado ningún conejo de la chistera. Ha optado por ascender a Cuerpo, no tener una vicepresidencia política y colocar a un militante del partido, como Arcadio España, en Hacienda. No es ningún lumbreras aunque al menos es economista. En realidad su formación es irrelevante, porque no podrán presentar el proyecto de presupuestos. La ventaja del sanchismo es que eso del mérito y capacidad resulta algo excéntrico hasta el extremo que nos sorprende cuando coloca a alguien cualificado al frente de un ministerio, secretaría de Estado o empresa pública. No me parece que el currículum de España, cuyo nombre es lo más interesante, permita augurar nada bueno para la economía. El otro día un amigo socialista me consideraba clasista por defender el mérito y la capacidad, así como el sistema de oposiciones. Es cierto que hay personas con estudios básicos que son buenos profesionales o han superado una oposición de los niveles bajos de la Administración. Mi crítica surge cuando se desprecia el sistema o se cambia porque los políticos de izquierda están acomplejados por no ser funcionarios. En muchas ocasiones colocan a personas con escasa formación o con oposiciones menores. Nos hemos acostumbrado a que no se valoren los estudios y que cualquiera pueda ocupar un cargo........

© La Razón