El equipo Bryce Echenique
En los años 90, antes de Internet y ESPN, la división entre “madridistas” y “culés” no era tan notable en Sopocachi y Calacoto como la que separaba a los del “team” Mario Vargas Llosa de los del “team” Alfredo Bryce Echenique.
Los primeros se aferraban a la mayor “profundidad” de la novela realista de su héroe, aunque teniendo problemas para explicar divertimentos como “Los cuadernos de don Rigoberto”, la obrita pornográfica de Vargas Llosa, mientras que los segundos se alineaban con el “joie de vivre”, el sentido del humor (más chispeante), la prosa inconfundible y los personajes más sentidos (autobiográficos los principales) de Bryce Echenique.
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La compulsa entre los dos grandes escritores peruanos desapareció en este siglo por las dos formas en que se produjera la decadencia de ambos, más aguda y abierta la de Bryce, más disimulada y arropada por el éxito económico y social (¡y por el premio Nobel!), la de Vargas Llosa. Pero que los dos decayeron es comprobable. El caso de Bryce, complicado por el alcoholismo, simplemente fue más turbio.
Además, él siempre había sido una figura algo periférica, que por edad y otras cosas no había pertenecido al boom latinoamericano de Cortázar, García Márquez, Rulfo, mientras que Vargas Llosa sí había........
