Las buenas intenciones no bastan
Es indiscutible que cualquier programa social tiene como espina dorsal una buena intención. Detrás de cada presupuesto destinado, detrás de cada política pública aprobada, subyace un deseo legítimo de construir un país más justo, más equitativo, más pleno.
En ese sentido, discutir la bondad del propósito de programas como Jóvenes Construyendo el Futuro sería ocioso. Sin embargo, lo que sí vale la pena discutir, con rigor y responsabilidad, es la pericia en su diseño, en su planeación de largo plazo y en su viabilidad económica más allá de contextos temporales favorables o de narrativas optimistas.
Cuando se anuncia, de manera inesperada y seguramente calculada, la suspensión “temporal” de un programa social que durante........
