Se recuerda que en Madrid no hay playa
A un servidor, sus padres le sacaron de Barcelona sin preguntar y ya apuntando a la adolescencia. Volvían, volvíamos, a Madrid y la primera sorpresa fue que se podía beber el agua del grifo, que, en Barna, nos llegaba en cajas con seis botellas de sifón, esas que tenían plástico verde en el mecanismo. Con un montón de veranos asalvajados, en Arenys de Mar, pronto entendí la ruda realidad de que en Madrid no había playa. Situación que ni la Charca Verde en La Pedriza, tiempos de exploración y acampada libre con mi hermano José Luis, podían remediar. Al final, cambiamos El Maresme por Benidorm y Santa Pola, y, ya casado, descubrí San Pedro de Alcántara y Puerto Banús en la Costa del Sol, pero con los años, que dan sabiduría, Nuria y yo elegimos las playas de la región de Leiría, que se extiende sesenta kilómetros al norte de Nazaré. El agua está........
