El tren de JP: Una buena idea que no debe descarrilar antes de salir
Santa Cruz tiene una extraordinaria capacidad para hacer las cosas al revés. Primero discutimos cuánto cuesta. Después quién lo va a construir. Luego quién se sacará la foto. Y, si todavía queda tiempo, preguntamos para qué lo necesitamos.
Esta vez quisiera invertir el orden. El gobernador Juan Pablo Velasco ha puesto sobre la mesa el proyecto de un Tren Metropolitano entre Santa Cruz de la Sierra, Warnes y Montero. Y comienzo diciendo algo que seguramente decepcionará a quienes esperan que DAINIKA dispare desde el primer párrafo:
La idea es buena. Es más: probablemente haya llegado la hora de discutirla seriamente. Porque Santa Cruz de la Sierra dejó hace mucho tiempo de ser una ciudad aislada. Es el centro de una región metropolitana que creció mientras nuestras autoridades continuaban administrando sus municipios como si Warnes quedara en otro departamento y Montero fuera todavía una excursión de domingo.
Miles de personas viven hoy en Warnes, Montero, Satélite Norte y poblaciones intermedias, pero trabajan, estudian, comercian, hacen trámites o reciben servicios en Santa Cruz de la Sierra. En términos prácticos, varias de esas poblaciones funcionan parcialmente como ciudades dormitorio de una misma enorme área económica. Todos los días miles de trabajadores hacen la misma peregrinación: Norte Integrado–Santa Cruz por la mañana… Santa Cruz–Norte Integrado por la tarde.
Y en medio de ambas cosas dejan horas de sus vidas mirando el parachoques del vehículo que tienen adelante. Por eso el tren no es un capricho. Puede ser una necesidad.
Aquí debemos poner orden en las cifras antes de que el entusiasmo político consiga subir al tren hasta a quienes viven en Cotoca. Los estudios metropolitanos utilizados para nuestro análisis registran alrededor de 541.000 desplazamientos diarios en la Región Metropolitana de Santa Cruz. Eso no significa que mañana tendremos medio millón de personas esperando en la estación con su boleto en la mano.
Significa que existe un gigantesco mercado de movilidad. Nuestro análisis de prefactibilidad trabaja con un escenario base de aproximadamente 50.000 pasajeros diarios para el tren, sumando ambos sentidos. Es decir: apenas alrededor del 9% de los más de 541.000 desplazamientos metropolitanos.
Y ahí comienza a cambiar la conversación. El tren no necesita conquistar medio millón de pasajeros. Necesita convencer aproximadamente a uno de cada diez viajeros metropolitanos de que deje el automóvil, minibús, micro, trufi o cualquier otro medio que utiliza actualmente y se suba al ferrocarril.
¿Es posible? Sí; ¿Está demostrado? Todavía no… Y esa pequeña diferencia puede terminar valiendo cientos de millones de dólares. Porque los 50.000 pasajeros constituyen hoy una estimación técnica razonable y no una demanda oficialmente comprobada.
Antes de comprar trenes, construir estaciones y comenzar a cortar cintas necesitamos saber quién viaja, desde dónde, hacia dónde, a qué hora, cuánto paga actualmente y cuánto........
