El dalle
En los pueblos de las Tierras Altas, por San Juan empezaban a blanquear las cebadas. Era el anuncio de que llegaba el tiempo de la cosecha. Pero antes había que segar los prados y las esparcetas o pipirigallos en flor, donde ya cantaban las calandrias y las alondras en celo. En las puertas de las casas, sentados en los poyos, los hombres con un pequeño martillo picaban el dalle sobre un yunque minúsculo hincado en el suelo. Había que afilar la herramienta, una larga cuchilla curva, más ancha que la hoz, sujeta a un mango de madera con dos agarraderos, uno para cada mano, el del medio conocido por astil. Afilar el dalle........
