Teguise, el municipio que se acostumbró
Teguise en una imagen de archivo / A. T.
Dicen que el ser humano tiene una capacidad infinita para adaptarse. Se acostumbra al calor, a los atascos, a las cuestas de La Orotava y hasta al frío de La Villa. Lo verdaderamente preocupante es cuando también termina acostumbrandose al mal gobierno.
Los municipios no suelen deteriorarse de golpe. No hay un estruendo, ni una sirena que anuncie el principio del declive. El desgaste llega despacio, casi con educación.
Empieza de forma inocente:
Una obra que se retrasa "porque estas cosas pasan". Un proyecto que nunca llega "porque es complicado" o una promesa reciclada cada cuatro años hasta que acaba pareciendo un patrimonio histórico. Teguise, como tantos otros municipios, corre ese riesgo. El de acostumbrarse a que gobiernen mal.
"Siempre ha sido así", es probablemente la frase más cara que puede pronunciar un municipio. Porque detrás de esas cuatro palabras caben todas las oportunidades perdidas, todas las generaciones que terminan creyendo que aspirar a más en Teguise es un exceso de optimismo y el vecino,........
