La autoridad del profesor en cuestión
Una profesora en un colegio. / Pilar Cortés
Día tras día nos llegan noticias sobre incidentes cada vez más graves en las aulas por parte de alumnos y familias hacia los docentes. Hemos llegado al extremo, que el reconocimiento al cuerpo docente no solo hay que ganarlo cada día con los alumnos, familias y compañeros, sino también hay que legislarlo, para evitar que se sigan produciendo faltas de respeto, agresiones verbales y físicas por parte de algunos alumnos y de algunos familiares.
Debemos partir de una realidad y es que nuestra sociedad y las familias han cambiado tanto, que el sentido y valor del respeto hacia los demás lo pone cada uno según le interese, sentando el precedente de que las jerarquías solo sirven si me interesa su decisión, porque los que debían sentar las bases para el futuro de la sociedad, que son las familias e instituciones, no han sabido hacerlo en estos últimos 50 años, por desconocimiento e ignorancia intencionada.
Los docentes deben tener claro que los límites los pone cada uno en su aula y el respeto se consigue día a día a lo largo de toda la vida profesional, independientemente de las etapas que se estén impartiendo. Las familias deben asumir que la educación de sus hijos se inculca en casa, que sus hijos van a los centros educativos para aprender y que los niños tienen que tener interiorizado desde casa una serie de conductas de respeto hacia los compañeros y los docentes que les va ayudar a relacionarse en la sociedad.
Ahora en Canarias se está debatiendo sobre un borrador de ley de la autoridad del docente. Una ley que lo único que va a hacer es generar un grano más de crispación a todos los conflictos diarios que se producen en el aula. ¡Por Dios!, que vuelva el equilibrio, el sentido común, el diálogo y el consenso a todos los espacios en donde existen grupos humanos. Ya........
