Un modelo subdesarrollante
Dos personas migrantes entran en una oficina de Correos de la capital grancanaria para realizar el trámite de regularización. / ANDRES CRUZ
La mayoría de la ciudadanía española ha estado a favor de la regularización extraordinaria de migrantes ya residentes en España. Es una mayoría no aplastante pero generosa, que cree –y con razón – que nos irá mejor si los migrantes son legalizados, disfrutan de derechos laborales y sociales y pagan sus impuestos, y desde esa posición jurídica consolidada, puedan acceder a la ciudadanía desde 2036. Lo que sin duda no esperaban es que el proceso de regularización acumulara 1.174.987 solicitudes: el doble de las previstas en su día por el Gobierno español (en Canarias 37.525). Es para sufrir un pequeño ataque de nervios, porque las cifras demuestran –de nuevo – un procedimiento basado en la improvisación, la desidia, la chapucería buenista. Un Gobierno de decidir y adoptar una regularización excepcional sobre una cifras creíbles que permitan cierta planificación. Pero todo se ha hecho........
