Gracias, Colombia
Estos días nos han recordado algo que quizás necesitábamos volver a sentir: sí somos más las personas que queremos hacer el bien. Venimos de momentos en los que estuvimos divididos. Una elección política nos llevó a pensar diferente, a discutir, a tomar distancia y, algunas veces, hasta a olvidar que antes de cualquier diferencia somos seres humanos y, sobre todo, colombianos. Pero entonces llegó el terremoto.
Y, como el kintsugi, esa técnica japonesa que repara las piezas rotas uniendo sus grietas con oro, algo que parecía quebrado comenzó a unirse de una manera inesperada: la solidaridad nos volvió a encontrar. No importó por quién votamos, de dónde veníamos ni cuánto teníamos. Importó que alguien necesitaba ayuda. Y aparecieron los verdaderos héroes: personas comunes haciendo cosas........
