¿Y si el problema no fuera la incertidumbre?
Vivimos tiempos de gran inestabilidad económica, social y política, y los datos parecen confirmarlo. Sin embargo, más allá de las cifras y los titulares, quizá nuestra mayor dificultad no sea la incertidumbre en sí misma, sino la manera en que la enfrentamos: con miedo, ansiedad y una permanente necesidad de control frente a aquello que, por definición, no podemos prever.
El Índice de Incertidumbre Mundial (WUI) del Fondo Monetario Internacional y la Universidad de Stanford, alcanzó en febrero de 2026 un máximo histórico de 106.862 puntos, superando ampliamente los niveles registrados durante la pandemia de COVID-19 y la crisis financiera de 2008. Este indicador refleja la frecuencia con la que aparecen la palabra “incertidumbre” y términos asociados en los informes trimestrales de 143 países, basándose en la evaluación de riesgos económicos, políticos y financieros reales, no en el ruido de redes sociales ni en percepciones subjetivas del consumo.
El aumento se considera muy significativo y evidencia una inestabilidad profunda que involucra múltiples dimensiones:........
