menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Las palabras no trenzan cuerdas

4 0
yesterday

Un hombre cayó a un pozo seco en las afueras del pueblo. Los vecinos, que lo querían bien, corrieron a asomarse. Uno gritó hacia abajo: “no estás solo”. Otro: “cuenta conmigo para lo que sea”. Otro más, con la mano en el pecho: “cualquier cosa, me avisas”.Cuando cayó la noche, todos volvieron a sus casas con la conciencia tibia de haber acompañado. El hombre, allá abajo, recogió las palabras que le habían lanzado. Las juntó, las anudó, tiró de ellas, pero no alcanzaban para trenzar una cuerda. Días después, alguien preguntó por qué el hombre nunca pidió que lo sacaran. Un forastero, que pasaba por ahí, respondió: “Es que desde el fondo de un pozo no se pide. Desde el fondo de un pozo apenas se respira”.La depresión puede ser eso: un lugar desde donde no se puede pedir. Sin embargo, hemos construido toda nuestra liturgia del........

© La Patria