¡Grande, Manizales!
Parte el alma ver a Manizales llena de escombros, edificaciones averiadas, edificios destruidos, casas derrumbadas y negocios en ruinas. Saber que en este terremoto, que asoló vastas regiones del país, hubo pérdidas humanas y que hay familias enteras desvalidas, sin techo y llenas de incertidumbre es simplemente horrible. ¡Hay dolor en todas las miradas, angustia en todos los corazones y un sentimiento de impotencia que nos inunda! ¡Pobre mi Manizales! ¡Pobre Caldas! ¡Pobre Colombia!Aunque, ¡vaya paradoja!: en medio del dolor y la angustia, es alentador ver una Manizales solidaria, resiliente, pujante y luchadora dispuesta a sobreponerse a sus dificultades y a salir adelante a pesar de su destrucción.Una vez más la gente se une en un alarido de esperanza y se da la........
