Honrados, no ladrones
Don Tomás Rueda Vargas, escritor bogotano, solía decir que hay gente que primero se enriquece y después se honradece. Muchos de estos especímenes han logrado el beneficio de la casa por cárcel.
Hay ladrones honrados que devuelven la prenda, como el de la custodia de Badillo, y ladrones de manos brujas que roban porque también comen, pagan arriendo, mandan a sus hijos al colegio.
También hay personas honradas por inercia, porque “eso” viene en el paquete, porque sí, porque qué pereza quedarse con lo ajeno. Son aquellos milésimos hombres que si tocan a su casa en la madrugada, es el lechero, no la Policía. (Muy amable, señor Churchill por la........
