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Antonio de la Cruz: Caracas después del ruido

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27.05.2026

Durante meses, los venezolanos aprendieron a interpretar el sonido de los helicópteros como una señal de amenaza. El ruido metálico sobre Caracas anunciaba redadas, traslados clandestinos, ejercicios militares o simplemente recordaba que el poder podía descender del cielo en cualquier momento. Esta vez, sin embargo, fue diferente.

La semana pasada, dos aeronaves MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines de Estados Unidos aterrizaron en la embajada estadounidense en Caracas como parte de un simulacro oficial de evacuación. La operación fue autorizada por el interinato venezolano, anunciada públicamente por el canciller Yván Gil y contó con la presencia del jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, en la capital y el jefe de estación de la CIA en Caracas.

No hubo disparos. No hubo protestas masivas. Nadie intentó impedir la operación. Y en esa ausencia de reacción reside, probablemente, el hecho político más relevante de toda la escena.

No se trató únicamente de un ejercicio militar. Fue una representación cuidadosamente coreografiada del nuevo orden político venezolano: un escenario de soberanía compartida o, más precisamente, de soberanía condicionada.

Hace pocos años, un sobrevuelo militar estadounidense sobre Caracas habría sido presentado por el chavismo como una agresión imperialista. La televisión estatal habría difundido imágenes de movilización popular y discursos cargados de referencias a Bolívar, al antiimperialismo y a la defensa de la dignidad nacional. Pero en la Venezuela posterior a enero de 2026, el lenguaje ha cambiado. La presencia militar estadounidense ahora se describe en términos de “cooperación”, “estabilización” o........

© La Patilla