Humberto García Larralde: Posicionamientos
En la medida en que se empantana el proceso político y económico instruido para Venezuela por Marco Rubio, los remanentes chavistas buscan posicionarse lo mejor que puedan para preservar sus privilegios. Más ahora cuando la atención de Donald Trump y de su equipo se ve atrapada por lo que luce cada vez más como un grave error de cálculo: su absurda y cruel guerra contra Irán, que amenaza con socavar seriamente su influencia en el mundo. Quienes con tanta maestría aplicaron el brinkmanship –juego de la gallina– para acumular poder y arrinconar a sus adversarios, olfatean ahora oportunidades para subir sus apuestas. Tantean cada vez más abiertamente hasta dónde podrán llegar, haciendo lo que hacían, pero bajo los gringos. Ahora, a la objeción y la angustia generalizadas por haber dejado el país en manos de los cómplices de la gesta destructora de Maduro, se suma la incertidumbre generada por los reacomodos decididos por Delcy Rodríguez. Sin duda, se confunden las expectativas que nos veníamos formulando los venezolanos sobre lo que creíamos iba a ser una transición decidida hacia la democracia.
Podría pensarse que, al apresar al dictador, se pudo cercenar también el nefasto tutelaje que ejercía el G2 cubano sobre el Estado de terror, tan central al poder fascista. Pero sus frutos siguen ahí, ocupando posiciones de mando. Destaca la presencia de Gustavo González López al frente del Ministerio de Defensa, quien fue jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) de Maduro. Sobre él pesan sanciones de la UE y EE.UU. por violación de derechos humanos. Sobre los demás nombramientos en los comandos de la FAN, sólo se puede conjeturar el desmontaje, lógico, del equipo que rodeó al sempiterno ministro López Padrino. El hecho de que algunos reemplacen a oficiales sancionados por EE.UU. podría albergar la esperanza de que, al menos, pasaron por el tamiz de la supervisión gringa. Pero, si bien es de suponer que la misión militar estadounidense habrá vaciado toda capacidad de resistencia de la FAN a su presencia, no por ello debemos confiar en que se está rescatando su institucionalidad constitucional. Para empezar, implicaría su subordinación a un gobierno civil legítimo. Y Delcy es todo menos legítima.
Junto a la permanencia de Diosdado Cabello al frente del Ministerio de Interior y Justicia, sobre quien el gobierno de EE.UU. ofrece todavía una recompensa de $25 millones por su captura, los acomodos al interior de la FAN pudieran obedecer, más bien, a la adaptación a las nuevas circunstancias, obligada, de su papel defensor de la corporación criminal sobreviviente. Como no pueden servir de garantes de la soberanía nacional –cosa de la que, de paso, abjuraron hace tiempo–, todavía pueden conservar su capacidad de atemorizar y reprimir a la población. Por distintas vías, el........
