El inminente regreso de María Corina Machado, por Edward Rodríguez
Hay regresos que se anuncian y hay regresos que se sienten. El de María Corina Machado entra en la segunda categoría. No necesita confirmación oficial para ser tema de conversación dentro y fuera de Venezuela: ya está ahí, inevitable, creciendo.
Sus voceros lo repiten, las encuestas lo reflejan y la calle, esa que no responde encuestas pero sí estalla, lo murmura con insistencia: “que vuelva, que vuelva ya. Y que haya elecciones”. Dos exigencias que el interinato de Delcy Eloína quisiera separar, pero que en la práctica vienen amarradas.
Porque aquí nadie es ingenuo. Ni los de arriba, ni los de abajo, ni los de adentro, ni los de afuera; todos entienden que su regreso no es un trámite migratorio: es un movimiento de piezas. Un reacomodo forzado en un tablero que llevaba tiempo jugando solo.
Por eso el debate ya no es si regresa, es cuándo, pero sobre todo, en qué condiciones.
Machado, lejos de la improvisación, ha decidido tensar la cuerda pues habla con aliados internacionales, ordena el discurso, y deja una frase que no es casualidad sino advertencia: esto no es una resistencia que sobrevive, es una victoria que se........
