menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Dayana Cristina Duzoglou: Los cisnes rojos

9 0
wednesday

El mundo libre sufre de una obsesión casi paralizante con lo imprevisto. Fascinados por el concepto del «cisne negro» popularizado por Nassim Nicholas Taleb, los analistas dedican enormes esfuerzos a intentar anticipar cuál será el próximo acontecimiento capaz de reescribir la historia mundial: una crisis financiera, una pandemia global, una guerra, un tsunami, un terremoto o un atentado de grandes dimensiones. Durante mucho tiempo prevaleció la creencia de que la destrucción institucional siempre llega sin aviso, como una anomalía estadística o un accidente inesperado del destino.

Pero al caminar sobre los escombros sociales, económicos e institucionales de América Latina, la perspectiva cambia radicalmente. El mayor peligro para las democracias de nuestro hemisferio en el siglo XXI no necesariamente tiene algo de sorpresivo ni de accidental. Muchas veces las amenazas más graves no aparecen de la noche a la mañana; avanzan lentamente, se anuncian con discursos atractivos y se consolidan mientras una sociedad todavía cree que está presenciando una transformación positiva.

Tal vez el verdadero riesgo provenga de otro fenómeno, mucho más visible, metódico y precisamente por ello más difícil de reconocer a tiempo.

Podríamos llamarlos cisnes rojos.

A diferencia del cisne negro, cuya característica principal es la imprevisibilidad, el cisne rojo es una catástrofe anunciada. No aparece mediante una invasión militar inesperada ni mediante una revolución espontánea. Llega democráticamente por las urnas, envuelto en discursos de justicia social, igualdad y reivindicación popular. Promete acabar con la corrupción, derrotar a las élites tradicionales, redistribuir la riqueza y construir una sociedad más justa

Sin embargo, una vez consolidado en el poder, despliega un proceso gradual de concentración institucional que termina debilitando los contrapesos republicanos, reduciendo el espacio para la alternancia política y deteriorando las bases que sostienen una democracia verdadera.

La mayor paradoja del cisne rojo es que, en muchas ocasiones, anuncia desde el principio aquello que pretende hacer. No necesariamente oculta sus intenciones hegemónicas; son las sociedades, muchas veces agotadas por la frustración, la desigualdad o la decepción política, las que prefieren creer en la peligrosa ilusión de que «esta vez será diferente».

El mismo libreto con distintos protagonistas

El vuelo de los cisnes rojos ha dejado una profunda........

© La Patilla