Perseverancia senil…
En Santiago, el pescador de 84 años de El Viejo y el Mar, halló una nostalgia semejante a la mía, cultivada en su diálogo constante con el viento, los peces y el mar, cosechada en las sabias enseñanzas del tiempo.
Solía acompañarlo un joven y un día decidió salir solo y se encontró con un enorme pez espada que mordió el anzuelo: la batalla fue inmensa, tanto que dio lugar a la bella historia de Hemingway. (La recomiendo fervorosamente).
El viejo siente........
