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Baile en las fiestas de Camarzana de Tera. / Carlota Fernández
No la veía desde septiembre de 1985, en la fiesta del pueblo. Estaba igual, como una rosa. "El tiempo no ha pasado por ti", le dije, esperando que se lo tomara como un cumplido. Pero ella me soltó un rapapolvo: "No has cambiado, chaval. Sigues conquistando a las mujeres como antaño. Lo tuyo son las bonitas palabras. Pero recuerda que ya he sobrepasado los sesenta". Me encantó escuchar sus palabras. Su manera de expresarse, su entonación, su mirada. Seguía siendo ella, la mujer que se fue a descubrir el mundo porque aquí no encontraba su sitio. Yo la animé a seguir la voz de su conciencia y a no dejarse arrastrar por lo que escuchaba en su entorno: "Que no te vayas, que aquí tienes todo lo que echas en falta, que qué será de ti y de nosotros, que lo pienses bien, que te echaremos muchísimo de menos…". Pero ella no hizo caso y se........
