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Magnifica humanitas. Roma descubre la IA y evita mirarse al espejo

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18.06.2026

El Papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa multitudinaria, a 12 de junio de 2026, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias (España). Esta histórica eucaristía al aire libre, desarrollada en la explanada del puerto de la capital tinerfeña, r / Germán L. Maymo/ACFI - Europa Press

El papa entra en el siglo XXI

La primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas, tiene un mérito indiscutible: habla de uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Mientras buena parte de la opinión pública oscila entre el entusiasmo tecnológico y el miedo apocalíptico, el papa propone una tercera vía: pensar.

El documento se abre con una imagen poderosa. En el número 1 afirma que "la magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos". La metáfora marca toda la encíclica: la tecnología puede ser instrumento de comunión o de dominación.

La comparación con la histórica Rerum Novarum no es casual. Así como León XIII reflexionó sobre la revolución industrial, León XIV intenta comprender la revolución digital. La pregunta de fondo es la misma: ¿cómo evitar que el progreso técnico termine aplastando a las personas?

Lo mejor del texto: la defensa de la dignidad humana

La aportación más sólida de la encíclica es su insistencia en que la persona debe estar por encima de la técnica. En el número 45 se lee: "La inteligencia artificial nunca puede sustituir el valor único e irreductible de cada persona humana".

León XIV rechaza explícitamente la idea de que la tecnología sea un mal en sí misma. En los números 4 y 9 recuerda que no es una "fuerza antagónica respecto a la persona" ni "un mal en sí misma". Pero añade algo decisivo: "La tecnología no es neutral" (78), porque refleja los intereses de quienes la diseñan, financian y controlan.

Esta crítica al poder tecnológico resulta........

© La Opinión de Zamora