Un transporte digno no es un privilegio
Un camión circula por la travesía de Alcañices sobre la N-122. / Archivo
La movilidad no es un lujo. Tampoco una concesión que las administraciones puedan dirigir según la rentabilidad electoral o la capacidad de presión de cada territorio. La movilidad es un derecho básico para trabajar, estudiar, acudir al médico, mantener relaciones familiares, sostener empresas, atraer visitantes y no quedar definitivamente expulsados del mapa. En una provincia como Zamora, castigada por la despoblación, el envejecimiento y la dispersión territorial, disponer de buenas comunicaciones no debería ser una aspiración, sino una obligación. Sin embargo, la realidad circula en sentido contrario.
El inicio del verano y su primera operación especial de tráfico vuelve a dejar al descubierto las costuras impropias de un territorio que lleva décadas nadando entre promesas, proyectos, impactos ambientales, anuncios, estudios y licitaciones sin que ninguno de ellos termine llegando a puerto. Cada infraestructura pendiente, cada frecuencia ferroviaria eliminada, cada carretera mal conservada y cada punto negro sin resolver conforman una misma fotografía: la de una provincia obligada a desplazarse en peores condiciones que el resto.
Cada infraestructura pendiente, cada frecuencia ferroviaria........
