Nadie se muere en primavera
Turistas, visitantes, turismo, edades del hombre, zamora / Victor Garrido / LZA
Vuelan gastadas y rotas las flores sin preñar de los almendros y llega, seria y fría, la primavera de almanaque. Aquí siempre se atascan las alegrías, que vivimos al final del callejón donde la carretera ya está por asfaltar. Pero que nadie pierda la esperanza, que hasta en Zamora los cielos se tiñen de azul cuando se disipa el polvo de las bombas. Este es el momento de sacar la cabeza, levantar un poco la persiana y mirar. Y lo que hay fuera, a tiro de honda, devuelve la claridad a nuestros ojos. Posemos nuestra vista en lo pequeño y por un instante bajemos la cabeza y alejemos los desiertos que barruntan soledades, bastante tenemos con........
