El color de moda
Leticia García. / LOZ
En clave política, el color de moda en Zamora es el azul. El azul PP, que no es magenta, ni añil, ni cian, ni cerúleo, es el azul que ha popularizado el partido que ha ganado las elecciones en Castilla y León, seguido muy de cerca por el PSOE, rojo pasión, y el verde esperanza-desesperanzada de Vox. Otros colores que van del naranja al morado, sobre todo este último, han desaparecido del espectro, dejémoslo ahí. La cosa se va redefiniendo. Y así seguirá siendo.
De quince colegios electorales en la capital, en diez la mayoría ha sido para el Partido Popular. El fenómeno Leticia García ha tenido mucho que ver. Y eso tiene una doble lectura que el PP no puede desoír. Al igual que el fenómeno Iñaki Gómez es el que ha impedido que el PSOE se situara bajo mínimos. Hablo de Zamora. Luego está todo lo demás, pero en lo que a nuestra capital y provincia respecta, la cosa ha sido más o menos así.
Los votantes populares van buscando alcalde o alcaldesa para las próximas elecciones, líderes que formen equipos donde se trabaje de verdad por Zamora y por los zamoranos y estimo que han visto en Leticia García la mejor candidata posible. El PP tiene mucho trabajo por delante en la ciudad. Esos dos mil votos más que han logrado en la capital no pueden ni deben perderlos. No siempre se votará en clave nacional. Hay que dar soluciones, ofrecer cercanía y proyectos viables que generen ilusión y esperanza en la población. Y parece que Leticia García genera esa ilusión y esa esperanza.
No más promesas. Sí más realidades. Los ciudadanos están ahítos de palabrería. El uso desmedido de promesas imposibles lleva directamente a gobiernos ineficientes que perpetúan su posición en el poder en lugar de priorizar la prosperidad o la protección del progreso y las libertades individuales. La confianza ciudadana se genera mediante la honestidad, la transparencia, el cumplimiento de promesas y una comunicación cercana. En las distancias cortas es donde los políticos ganan o pierden las batallas. Es fundamental escuchar activamente, rendir cuentas claras, mostrar empatía y utilizar lenguaje directo, evitando tecnicismos. Algo de todo esto ha sucedido en la campaña que ha puesto de moda el color azul en términos políticos.
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