La ambición sin medida siempre es ciega
La ambición sin medida siempre es ciega
Hace unos días, con ocasión de que un nieto (el mayor) de un amigo de universidad, cumplía su mayoría de edad, me invitó a una merienda cena, en la que se celebraba tal efeméride, obviamente nuestra amistad ha superado la presencia de todo tipo de acontecimientos, y estando situados en la sustancia de uno de los más catastróficos, este hizo su protagonismo. Esa guerra, que dos líderes El judío Y el de EE.UU., desde el desprecio a las normas internacionales han iniciado, con una lluvia de proyectiles, junto a drones y aviación sobre Irán. ¿Excusa?, que no era obediente a las peticiones, de la organización internacional de la Energía Atómica, seguía con su desarrollo del programa nuclear; ¿realidad?, que la influencia de Irán es enorme, al ser una república islámica, y que además posee grandes riquezas de petróleo y gas, junto a diversos materiales de enorme valor.
Esto me trae a la memoria, aquel episodio, en el que Napoleón Bonaparte, en la picota de una soberbia infinita, quiso conquistar el imperio Ruso, siguiendo a sus tropas hasta el corazón de la misma Rusia, pero no se encontraron a su paso, más que miseria y miseria, pobreza en ausencia de víveres, provocada por la........
