La oveja de Schrödinger
Un rebaño de ovejas guiadas por un pastor en una explotación agrícola. / Efeagr
Decía Nietzsche y el filósofo bigotudo siempre dice bien, que "quien tiene un porqué por el que vivir, por el que luchar es capaz de superar casi cualquier cómo". El padre del nihilismo hablaba de los pastores. Sin duda. No hay raza que soporte de manera más estoica tantas fatigas y penas que quien guarda el aprisco. No hay mayor superviviente que el pastor. Resiliencia se escribe con erre de rebaño.
De rebaño de ovejas, obvio. Los rebaños de hombres son fáciles de manejar.
¿La última calamidad ovejuna? La perpetrada por algunos de esos Agricultores Asesinos que protagonizan la segunda temporada de la exitosa serie. Quienes, cansados de llorar delante del chiringuito de la Junta y no mamar ni una sola paguita más, decidieron roturar las Cañadas Reales, que para eso jurídicamente son bienes de dominio público. Verbigracia, son de todos, son suyas.
La oveja de Schrödinger
Labraron su parte y a continuación, como no podía ser de otro modo, la glifosatearon. De ahí que cuando unos pastores que venían trashumando como cada final de primavera desde las resecas dehesas de Extremadura en su camino hacia los verdes pastos leoneses, entre Tordesillas y Torrelobatón, o donde Montes Torozos pierde su casto nombre antes de llegar a la Tierra de Campos vallisoletana, empezaron a contar ovejas muertas y animalicos a punto de la extremaunción lanar.
En verdad todo el mundo se volcó con esos pobres desgraciaos: El señor alcalde y el subdelegado del Gobierno, los Seproneros, el CSI de la naturaleza,........
