Leiria, ciudad portuguesa de suave tierra y luminoso cielo
Leiria, ciudad portuguesa / Visit Portugal
Estremadura es un paisaje verde que se asoma al azul inmenso del Atlántico en el extremo meridional de Europa, en esa "prohibida azul distancia" de Pessoa, reto que ha conseguido de tantos y tantos portugueses unos viajeros y conquistadores universales. Tiene un cielo también muy azul y luminoso, es esa tierra suave, levemente ondulada, que sólo alcanza en sus sierras más altas – Candeeiros, Montejunto, Sintra y Arrábida – pocos cientos de metros. Aireada por el océano, allí rico en playas y dunas, sobre sus colinas se yergue su molino de viento ("moinho") y no faltan extensos bosques y abundantes cultivos, de subsuelo cálcico.
"Extrematura", es tierra de amplios límites fronterizos en la época de la Reconquista a los moros, capitalidad de reyes, caballeros y gentes que fueron haciendo, en muy poco tiempo, fundaciones de monasterios, castillos, pueblos y ciudades, que en ella están, sólidos, enseñoreando el alma colectiva portuguesa.
Leiria es cabeza del distrito septentrional de esta región histórica de Estremadura, constituida también por los de Lisboa y Setúbal. Es una pequeña ciudad de provincia con su apacible vida recogida en un paisaje verde, entre colinas, con su caserío disperso alrededor del castillo que se yergue en el promontorio más alto, sobre la confluencia de los ríos Lis y Lena.
Es lugar de paso, en el que destaca la fortaleza-palacio gótico, reconstruido por el Rey Dinis, en el s. XIV, sobre otras construcciones árabes y cristianas varios cientos de años más antiguas, y donde vivió con su mujer, la reina–santa, Isabel de Aragón (o de Portugal, para nosotros).
De la pequeña ciudad de Leiria, escribió el poeta Acácio de Paiva, uno de sus más reconocidos cantores: "Antigua tierra mía! Así te quiero /entre tierras frescas, pequeñita. /Tu Lis saudoso, tu castillo en ruinas, tu aire/ de monja, tímido y severo. /Así te represento y te venero (...) /Antigua joya de precioso engaste".
El panorama desde las almenas de la fortaleza de Leiria es muy bonito y la propia contemplación de la arquitectura del castillo, con los restos de la iglesia interior de São Pedro, el pequeño museo de armas medievales de la torre del Homenaje, la Ermida de Nossa Senhora da Pena y el sombreado y florido jardín de acceso, hacen de la visita un rato inolvidable. Hay que añadir al conjunto de la fortaleza el valor de los "Paços de don Dinis e da Rainha Santa", palacio gótico que hoy se utiliza como lugar de encuentros culturales y exposiciones, donde hay una amplia balconada con ocho elegantísimos arcos góticos que le dan al castillo aire y empaque palaciego.
La Sé Catedral, del s. XVI, tiene la peculiaridad de la separación notable de su torre, porque la acústica de aquel terreno al parecer la imponía para que pudiese ser oída en la ciudad. A su alrededor se sitúan la mayor parte de casas nobles en su barrio histórico, que forman parte de las construcciones destacables, junto con el santuario barroco del Senhor dos Milagres, en las cercanías de la ciudad, de magnífica fachada que recuerda a la del palacio--monasterio de Mafra, una notabilísima construcción situada a unos cien kilómetros de allí, entre Lisboa y el océano. n
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