Utopías y distopías
No fue ninguna distopía, pero pudo dar al traste con la democracia / Archivo
«La democracia es la peor de las formas de gobierno, con excepción de todas las demás»
Aun en sus mejores momentos, la democracia deja traslucir fallos importantes. Es notoria su permeabilidad a la corrupción. Sea por debilidades humanas o por fragilidades del sistema, los casos de corrupción se producen con independencia del color del gobierno. Y el del cristal con que miramos modifica nuestra percepción de la realidad, pero nuestra perspectiva política no debe despistarnos, la diferencia no es derecha o izquierda, sino listos y aprovechados.
La financiación de los partidos es un caballo de batalla constante. La gestión de fondos públicos y la contratación pública permiten cierto margen de discrecionalidad que, aun siendo técnica, facilita la elusión de los controles legales. Otros terrenos propicios son el uso de fondos públicos, la alta dirección de determinadas unidades policiales, la libre designación de la dirección de la función pública o de los funcionarios de más responsabilidad, las ayudas y subvenciones públicas y sus controles y un largo etcétera que va desde la desviación de poder hasta el uso de los fondos reservados y el terrorismo de Estado.
Eso no quiere decir que la corrupción no exista en los regímenes no democráticos, al contrario, la discrecionalidad es mucho mayor y los controles o........
