Malos tiempos para la épica
El actor y director de cine estadounidense John Wayne. / L.O.
El poema de Bertolt Brecht Malos tiempos para la lírica es un lamento existencialista en los años malditos del auge del nazismo. El autor se debate entre las escenas hermosas que contemplan los enamorados y el horror de los discursos del pintor de brocha gorda, pero sólo estos últimos le motivan para escribir. La referencia a Hitler, que no fue admitido en la Academia, es muy explícita. Las grabaciones de sus discursos ante la Puerta de Brandemburgo resuenan en nuestros oídos como el badajo de una campana funesta. La historia que sucedió después, no por menos conocida, sigue produciéndonos un escalofrío que recorre el cuerpo como un torrente de sangre envenenada.
La memoria cinematográfica acude en mi auxilio para ilustrar la agonía del lirismo. Tiempo de amar, tiempo de morir (Douglas Sirk, 1958), basada en la novela de Erich María Remarque Sin novedad en el frente, narra el regreso de un soldado alemán a su pueblo durante un permiso, el amor que encuentra en la hija de un represaliado y la trágica vuelta al frente ruso.
Pero detengamos un momento el curso de la historia y pensemos qué........
