Los inmorales nos han igualao
Ilustración de Leonard Beard / Leonard Beard
Enrique Santos Discépolo compuso Cambalache en 1934 y se refería al siglo XX como un despliegue de maldad insolente. Ciertamente, la perversión que conocimos en el pasado siglo alcanzó las más elevadas cotas de la infamia, independientemente del ámbito geográfico que contemplemos. Verbigracia, llamamos Guerra Civil a la del 36 y olvidamos que, sin remontarnos a la larga Edad Media, sólo en el XIX tuvimos media docena por lo menos.
Algunos de nuestros contemporáneos más patriotas traen a colación gestas de un pasado supuestamente glorioso para reivindicar un acervo común como nación bajo una misma bandera, aunque no existiera, y una sola ideología, que es la suya. Pero resulta que Viriato, Guzmán el Bueno, el Cid o el general Moscardó, no eran más españoles que los enemigos a los que se enfrentaron. Unos, porque no eran todavía españoles; y otros, porque tenían tanta sangre roja como sus adversarios. Pero algunas tonterías calan en multitud de gente que cree a pies juntillas lo que diga el líder de la manada.
Aceptemos como punto de partida que los inmorales son una pequeña minoría, porque no hay criterio científico que permita reconocer la maldad innata en tan grandes multitudes como se........
