¡Qué maravilla, Goyo!
«¡Qué maravilla, Goyo, qué maravilla!, ha brotado un retoño de tu semilla. ¡Qué regocijo, hermano, qué regocijo!, al saber que ha llegado tu primer hijo».
Desde que tuve noticia del nombramiento de tu hijo Jorge Guillermo Alonso como director general de Atención Hospitalaria del SMS, la canción de Alberto Cortez no para de sonar en mi cabeza, incluso por encima del ensordecedor ruido de los vehículos de limpieza urbana que atronan los oídos en el silencio nocturno de la ciudad. Los versos son un poco ripiosos, pero la entonación y la cadencia del argentino transmitían un entusiasmo gozoso por la buena noticia del amigo.
Al cabo de más de cuarenta años, sigo viendo a tres chavales majísimos a los que conocí cuando me invitaste a tu casa. Yo era entonces un joven universitario que rastreaba la historia reciente de un país que apenas empezaba a descubrir hacia dónde iba. Buscaba las claves de tantas cosas que tu generación había conocido, pero que la mía apenas percibía como los restos de una batalla. Por aquella época, Víctor Erice era un director de referencia con El espíritu de la colmena y acababa de estrenar El Sur, pero adentrarse en ellas precisaba de unos códigos que no tenía a mi alcance. Cuarenta años de........
