Frente a la belleza
La Virgen del Jilguero de Rafael Sanzio en la Galería Uffizi / L.O.
Cuando visitamos un museo solemos detenernos, como casi todo el mundo, en la tienda de recuerdos. Y no lo hacemos por simple rutina, sino más bien con una especie de gratitud silenciosa. En familia, buscamos pequeños objetos capaces de conservar algo de la emoción vivida entre aquellas salas: una estampa, un separapáginas, un libro, un pañuelo, un abanico o una simple chapa. Souvenirs modestos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en refugios de la memoria. Porque recorrer un museo tiene algo profundamente reparador: nos reconcilia, aunque sea por unas horas, con el alma humana y con un mundo ajeno a las obscenidades y atrocidades que contemplamos a diario. Y quizá por eso guardamos esos recuerdos con tanto cariño: porque testimonian que allí, alguna vez, fuimos felices.
Y es entonces, en esos momentos, cuando me hago y me repito una y otra vez la misma pregunta: ¿qué es el arte? La definición más académica lo describe como una........
