Desde los campamentos saharauis
Banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). / Europa Press
Auserd es uno de los cinco campamentos saharauis situados al suroeste de Argelia, en el desierto del Sáhara. Durante la última semana ha sido la residencia de una delegación de Izquierda Unida, del PCE-RM, de Podemos y de la HOAC, en la que hemos participado, para conocer in situ la situación del pueblo saharaui en el exilio argelino, que cumple ya cincuenta años.
Un exilio provocado por la brutal represión que siguió a la ocupación mauritana y marroquí del Sáhara Occidental, tras el abandono de España de este territorio en 1976, en un flagrante incumplimiento del derecho internacional que, no obstante, reconoce el derecho del pueblo saharaui a la libre determinación mediante referéndum, como han reiterado todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, incluida la última de ellas, la 2797. Esta, aunque introduce la propuesta, impulsada por EE UU, Israel y Francia, de una autonomía saharaui bajo autoridad marroquí como base para la negociación entre las partes, insiste, una vez más, en que ha de ser dentro de un proceso de libre determinación. Hablamos, pues, de un conflicto político que, además, mantiene un conflicto armado por el afán colonialista de Marruecos.
La clave de esta larga resistencia, y de su disposición a resistir el tiempo que sea necesario, está en la fuerte vinculación histórica del pueblo saharaui con el territorio ocupado y en la firme convicción de que algún día volverán a él. Convicción fundamentada, por otra parte, en la fortaleza de un sentimiento de unidad como pueblo y en su capacidad de organización, en la que juega un papel fundamental la solidaridad internacional, así como en la firme defensa del derecho a decidir sobre su futuro.
Lejos de resignarse, el pueblo saharaui y el Gobierno del Polisario han respondido a este marco adverso con la creación de una estructura estatal político-administrativa que se ocupa, entre otras cosas, de organizar en los campamentos el funcionamiento de los servicios básicos fundamentales.
Así, por ejemplo, el sistema educativo público de la República Árabe Saharaui Democrática escolariza al 100% de los niños y niñas, desde 3 años hasta 2º de Secundaria. Son unos 40.000 alumnos atendidos por 2.000 maestros y profesores, que trabajan sin cobrar tras el recorte del presupuesto de la ayuda humanitaria realizada por el gobierno norteamericano. Posteriormente, este alumnado completa sus estudios de Secundaria y Bachillerato en Argelia y concluye su formación en universidades de distintos países, gracias a la ayuda de familiares y amigos que viven en ellos o a la solidaridad internacional de gobiernos, como el de Cuba.
El Ministerio de Salud dispone de un hospital en cada wilaya (provincia) y de dispensarios en todos los municipios, que desarrollan programas de salud en el ámbito de la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas, así como vacunación, salud infantil y atención a mujeres embarazadas.
Su política social incluye la atención a personas con discapacidad, con especial atención a niños y niñas con autismo, a través de escuelas específicas. Además, garantiza suministros básicos como la distribución de una dieta básica de alimentación para toda la población o el suministro gratuito de agua, gas y electricidad a todas las viviendas.
Todos estos servicios se dirigen y desarrollan gracias a la red administrativa y política que ha desplegado el Gobierno del Frente Polisario en un contexto de extrema escasez de medios y recursos materiales. A pesar de ello, se abren paso incluso iniciativas emprendedoras como diversos proyectos de agricultura ecológica hidropónica en invernaderos. Característica no menor de esta red político-administrativa es que cuenta con una presencia mayoritaria de mujeres, que ocupan el 95% de las alcaldías o tres de los cinco puestos de gobernadora de las respectivas provincias en las que se organizan los campamentos.
En definitiva, apoyo político a la celebración de un referéndum de autodeterminación es lo que demanda el pueblo saharaui con mayor intensidad, sin olvidar la ayuda humanitaria y solidaria, Fernando. Destinar a ello esos 163.000 euros sin ejecutar del programa 126I de tus presupuestos de 2025 sería un buen comienzo.
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