Tiempo de procesiones
Una joven en la procesión de los coloraos en Murcia. / Juan Carlos Caval
En Semana Santa, su infancia son recuerdos llenos de nostalgia. Aquellos días de las procesiones grandes, el miércoles y el viernes, bajando las sillas de su casa para situarlas en la acera donde ver la procesión. Y ya el día entero vigilando que nadie las corriera de su sitio, conseguido madrugando, y tomara posesión de su trozo de suelo. Las filas estaban claras. Primero las de las sillas de pago, y, tras ellas, las suyas de su viejo comedor, las de la gente sencilla que solo pagaba unos céntimos por situarse. No había sillas para toda la familia, y la mayoría de las madres se pasaban la procesión con un hijo sentado encima.
Cuando tenía 19 años desfiló en el San Juan Marrajo. Los sanjuanistas, tanto los californios como los marrajos, eran y son lo más de lo más en las procesiones, y conseguir aquellas ropas blancas con la capa roja significaba un logro al alcance de muy pocas personas. Él tenía un........
