De la Eva desnuda a Only Fans, todo es porno
Leonid Radvinsky, el propietario de la plataforma de contenido para adultos OnlyFans / L.O.
Si el puterío es el oficio más viejo del mundo, la desnudez de Eva contemplada con lascivia por parte de Adán cuando ambos perdieron la inocencia debería ser considerado la base del negocio más antiguo, que se mantiene y prospera como ninguno hasta el día de hoy. Me refiero a la pornografía. Las desnudeces apenas disimuladas por una hoja de parra de Eva junto al árbol de la sabiduría suelen ser la primera introducción al porno de los impúberes en el seno de una familia cristiana. De ahí a una de las mayores industrias de la economía moderna van solo unos cuantos pasos, cuantitativos y cualitativos.
Resulta fascinante contemplar cómo la industria pornográfica ha tirado de cualquier innovación tecnológica para, adaptándose a sus nuevos condicionantes, seguir dándole a la maquinita del dinero. El porno en internet (al principio apenas unas fotografías recortadas de un ejemplar de Playboy) contribuyó como ningún otro contenido a hacer que los usuarios aceptaran pagar por un contenido digital, e incluso perdieran el miedo a usar la tarjeta de crédito. Las películas porno de producción artesanal en vídeo destruyeron la industria del cine X, pero a su vez fueron la gasolina que aceleró la expansión de los videoclubs, que solían contar con zonas apartadas de la vista general
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Y es que el cerebro humano evolucionó para interiorizar y sentir como propio el placer (y también el dolor) que contemplan. La empatía (tan útil para fomentar la cohesión grupal que caracteriza a los homínidos) permite que eso sea posible. Ver disfrutar del sexo a alguien en una pantalla nos hace disfrutar a nosotros mismos. El último fenómeno de la industria del porno se llama OnlyFans, una plataforma que permite que creadores de contenido cobren de los usuarios, quedándose esta con una pequeña comisión. El fundador e impulsor acaba de morir, haciendo inmensamente rica a su joven viuda, que nunca aprobó del todo el negocio del marido. Es verdad que las mujeres parecen no disfrutar tanto del porno como los hombres, por algún desajuste evolutivo difícil de explicar. No creo que eso represente ningún obstáculo para que disfrute de los beneficios que le reportará su lucrativa herencia.
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